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¿Qué harías si viajaras en ventana junto al motor de un avión de hélices? Pues lo que todo el mundo, sacar el móvil y ponerte a grabarlo. Eso hice y he de decir que flipé con lo que ví. Por eso hice éste video. La palabra flipar, por cierto, es muy curiosa. Viene de “flip” en Inglés, girar, cómo las hélices. Pero no nos adelantemos. Ahí estoy, sentado en mi vuelo, apuntando con mi cámara al motor –aun parado– de un avión, esperando a que arranque, no sin sentirme un poco miserable, consciente de mi incapacidad contemporánea de vivir las cosas sin grabarlas con el teléfono móvil y compartirlas reclamando un minuto atención. Pero no. Ésta vez es especial. Llevo cientos de horas de vuelo resistiendo a la tentación de hacer la típica fotito del ala del avión. Pero ésta vez no. Ésta vez es casi un deber. Porque esta vez no es un ala cualquiera, no, es el ala un avión de hélices, de la que cuelga un motor de hélices, “algo que no había visto más que el la tele”, pienso, mirando el ala del avión… en la pantalla del móvil.

El tipo que se sienta a mi lado se mueve incómodo en el asiento. Probablemente tiene ganas de mirar por la ventana también y está todo frustrado porque mi móvil no le deja ver. Conozco esa frustración. ¿Habéis intentado ver hoy día un concierto de digamos Depeche Mode?
Joder, ¿cuándo arrancaran?.

Cuando por fin las hélices empiezan a girar. Ya saboreo los likes –¿A qué saben los likes? ¿saboreará el hombre que está a mi lado también mis likes?–. Probablemente no, pero yo me los imagino aparecer en mi supersónica existencia digital, un like, otro like, veinte de golpe, avalancha de likes, ensalada de likes… y luego la nada.
Las hélices se aceleran. Quizá tanto tu como yo sabemos lo que va a ocurrir, lo que está a punto de ocurrir… ¿no sabes lo que va a ocurrir?

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Y entonces ocurre. Efectivamente, mientras a simple vista las hélices giran tan deprisa que forman un círculo casi transparente, a través del móvil se ven girar lentamente, muy lentamente, llegando a veces incluso a detenerse, para ponerse a girar en en sentido contrario al que se supone que deberían girar.

Es el efecto estroboscópico, el fenómeno físico que se da –Sr. Físico, corríjame si me equivoco– cuando observas un movimiento repetitivo, caracterizado con una frecuencia (como algo que da vueltas o un vaivén), bajo una luz intermitente, caracterizada por otra (como un tubo fluorescente, una tele o la pantallita del móvil). Al “superponer” la frecuencia del movimiento y la de la luz con el que se observa, el objeto solo se puede ver en las posiciones en que estas tienen un instante en común, influyendo tu percepción del ritmo, la velocidad e incluso el sentido del desplazamiento.

Quizá te suene, si no el fenómeno, al menos sí el nombre, que se las trae, de las típicas luces parpadeantes de las discoteca –luces estroboscópicas– capaces de fragmentar la percepción del movimiento de la gente cuando baila y de hacerme sentir que estoy a punto de sufrir un ataque epiléptico. Aunque en realidad no es algo que ocurra solo en las fiestas electrónicas. De hecho, es lo que ocurre en muchísimas películas en las películas cuando las ruedas de los coches parecen girar en sentido contrario al que sería lógico. Es lo que ocurrirá cuando agites la mano frente a la luz de un tubo fluorescente y veas cómo la trayectoria se fragmenta, como si en lugar de una mano tuvieses un abanico con aspas en forma de mano –si, yo también puse esa cara cuando lo descubrí–. También funciona con la vieja televisión de rayos catódicos… ¿quién dijo que un día la echarías de menos para comprobarlo? ¿eh?. Es también lo que pasa en este Gif que pretende que se puede cambiar el desplazamiento de un tren con la fuerza de la mente –sorpresa, no se puede, efecto estroboscópico, nada más–.

Es lo que pasa en ésta instalación de Gregory Barsamian, que tuve la suerte de ver en el Kunstkraftwerk de Leipzig (Alemania). Una escena montada en 8 o 9 maquetas-fotograma en los bordes de una rueda que giraba bajo y animadas una luz estroboscópica.

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Y es lo que pasa ahora, mientras observas, en el video que de la hélice del avión hice con mi teléfono móvil, filtrada por una la luz que de pronto se me hace tan cutre como la de los tubos fluorescentes, engañosa, discontinua y llena de agujeros. ¿Qué chungo no?

Pues no, porque la verdad es que estoy jodídamente contento haber podido experimentar, vivir la magia de la física con ese gusto que da saber que no es magia, confirmar, una vez más, que la magia no existe y que si existe, da igual, porque nunca será más sorprendente que lo real.

Sin embargo, ocurre algo más y eso sí que no sé explicarlo: cuando las hélices giran a su máxima velocidad –la velocidad a la que el motor es capaz de levantar en vuelo todo un avión–, aparte de girar sin sentido aparente por el efecto estroboscópico, las aspas de las hélices comienzan además a deformarse. Primero de curvan hacia abajo como las hojas de una palmera. Le doy la vuelta al móvil y descubro que ahora se curvan hacia arriba.
Mmmm. Vamos a jugar. Boqueo el giro automático de la pantalla y me pongo a grabar dándole vueltas al smartphone. El efecto es alucinante. Las alas ya no solo se curvan, ahora incluso se retuercen y hasta se fragmentan, goteando lentamente en el vacío como una masa fluida. ¿Qué está pasando?.

¿Por qué se deforman las aspas y por qué esa deformación cambia al girar la pantalla del móvil?
¿Quizá porque la luz del el smartphone no tiene la misma frecuencia en toda su superficie?
¿Quizá porque las hélices no están a la misma distancia de la cámara en cada punto del giro y el giro es ?
¿Por qué?

No lo sé. No tengo ninguna respuesta.

Creo que voy a provechar este post para escribirle un e-mail a la de Mailab, la youtuber alemana que en lugar de contar gilipolleces delante de la cámara, se dedica a explicar cuestiones de ciencia, con la gracia de una youtuber y el conocimiento de una doctora, que lo es.

También voy a exponerlo en Quora la red social en la que sus miembros hacen y responden preguntas, uno de los lugares más divertidos para perder –¿perder?– tu tiempo en Internet.

Si tu sabes explicar éste fenómeno no dudes en contarlo por favor en los comentario, (mejor directamente en el blog para que la vea todo el que entre. También puedes corregirme si he explicado mal el efecto estroboscópico.

Si aunque tu no sepas explicarlo, conoces a alguien que lo pueda hacer, invítale a que lo haga. Nos darías una alegría.

Por mi parte, prometo compartir la solución en cuanto la encuentre. Para no perdértelo, puedes inscribirte si no lo has hecho ya, en la lista de abonados al blog Oficina de Latentes, o simplemente seguirlo por Facebook o Instagram.

Hasta entonces, feliz vuelo.

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2 thoughts on “¿Qué pasa cuando grabas las hélices de un avión con la cámara de un smartphone?

    • Muchas gracias, Inma. Un placer ver rapidez y la eficiencia de quienes vivís y hacéis ciencia cada día.
      Y un placer, siempre, recibir un comentario tuyo.
      Un abrazo muy grande, desde Leipzig.

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