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Ya hay muchas opiniones sobre el iPhone 7. Como cualquier otro iPhone, da mucho de qué hablar. Lo que a mí me gusta de este corto es que da qué pensar. Porque en sí mismo iDiots no es en absoluto una crítica del iPhone, ni de las tablets, ni de ninguna otra máquina, sino de toda la cultura que hay creada a su alrededor y en la que todos estamos inmersos. iDiots no es una crítica demoledora de los Smartphones, sino de nosotros mismos, iDiotas.

Después de haber agotado el viejo credo de adquirir más y más cosas –ahora que somos más libres, ligeros y hermosos que nunca–, el consumismo crea un nuevo credo, más perfecto, un bucle infinito, una especie de perpetum móbile psicosocial: ya no hace falta que tengas más y más –no, eso es de perdedores, de horteras–, ahora lo importante es que siempre sean nuevas, a toda costa, sean las que sean y aunque eso signifique tirar las que ya tenías, aunque sean las mismas y aunque todavía funcionen.

No es sólo la banalización de la dignidad de los objetos que creamos con nuestra inteligencia y nuestro deseo de durar: es la banalización de esa nuestra inteligencia misma para usarlos mientras funcionen y prolongar su vida útil que de otra forma probablemente acabe en un cementerio electrónico de África, ese continente maravilloso al que occidente ha comprado el derecho a enviarles tu mierda.

Lo mio con iDiots es un amor de principiante

… aunque visto a su modo, ¿qué amor no lo es?. Encontré este corto en Internet en 2012, en el día más corto del año. En aquel momento yo comisariaba por primera vez una exposición en la galería GG3, Kunst und andere Nachhaltigkeiten (arte y otras sostenibilidades). La exposición se llamaba Schenken als Problem (El regalo como problema) . Era diciembre, casi Navidad, el momento perfecto para hacerse preguntas sobre el significado de regalar en un mundo sostenible.

El programa de la exposición incluía la participación en el Kurzfilmtag, “el día de los cortos”, que se celebra en Alemania en la noche más larga del año (y por tanto el día más corto). Esa noche, 21 de Diciembre, galerías, bares, colegios y espacios culturales de muchas ciudades cedían, como hoy, su espacio para visionar cortos. Nosotros también. Cuando encontré el corto me puse inmediatamente en contacto con los autores para incluirlo en nuestro programa. Les pareció estupendo y nos dimos las gracias mutuamente. iDiots era con diferencia mi corto favorito y estaba feliz de poder compartirlo con el mundo.

Ahora, con el follón que Apple vuelve a organizar, la histeria consumista alrededor del lanzamiento del iPhone 7 o otras máquinas y la Navidad, no puedo evitar acordarme del corto. He escrito al equipo de Big Lazy Robots para colgarlo en el blog. Y vuelvo a disfrutarlo con vosotros… como el primer día.

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