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Mientras para muchos los refugiados son algo que aún pertenecen al mundo de las noticias, el telediario, los periódicos, los memes en Internet, divididos entre la extrañeza de una impotencia en diferido y el profundo ridículo de una xenofobia sin experiencia, aquí, en ciudades como Leipzig, los refugiados son parte de nuestra realidad cotidiana.

Los refugiados: esas personas tan de otra parte, tan distintas y tan iguales, que de pronto están aquí, como parte de la gente que puedes encontrar en un supermercado, en el parque, en el centro comercial, en una exposición o un evento cultural –para los que el ayuntamiento intenta dar facilidades u organizados por ellos mismos con colaboración de locales–, en uno de los campos de refugiados que hay distribuidos por la ciudad, en lo pisos compartidos en los que buscan habitación. De pronto hay más colores en la calle. Se oyen más idiomas. Hay más actividad, más movimiento, más variedad, también hay problemas, si –pues el territorio de la acción no es más fácil que del inmovilismo pero es mucho más hermoso y renovador–, pero hay también más idealismo, más preguntas –la duda, que es el germen del conocimiento–, más voluntad y realización de la voluntad de implicarse –por fin– con los que sufren esa mierda absoluta que es la guerra, hay más posibilidades… Y lo mejor de todo: hay más trabajo.

Esta pequeña introducción es el primero de una serie de posts que iré publicando a partir de ahora para contar cómo está siendo vivir en una de esas ciudades Alemanas en las que se está acogiendo a miles de refugiados, cómo nos influye la situación, cómo influimos nosotros en ella. Manténganse en conexión.

Mano Abierta, monumento conmemoración de la solidaridad que México tuvo con los refugiados Españoles por el conflicto de la Guerra Civil. Arquitecto: Francisco Azorín Izquierdo.

Imágenes: Sobre estas lineas: 1. Maqueta del Monumento a Lázaro Cárdenas y a los desplazados por la guerra, en conmenoración de la solidaria acogida que México ofreció a los refugiados de la Guerra Civil Española. Del arquitecto cordobés Franzisco Azorín Izquierdo (parte también de los asilados), su hijo Ángel Azorín Poch y su nieto Telmo Azorín Bernárdez, ambos arquitectos también. 2. Foto del monumento real, ya construido, en el parque España, México DF.

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2 thoughts on “La vida en una ciudad alemana que acoje los refugiados

  1. Gran Publicación!! orgullosa que personas como tu le den nombre y reconocimiento al trabajo y enseñanza de vida de lo que significa ser un refugiado.

    • Gracias, Denise. En realidad la serie no acaba con estos tres dos posts sobre el tema (no se si leiste los otros dis). Pero si me está faltando tiempo para escribir todo lo que me había plantado es porque precisamente trabajo ahora en un proyecto de alojamiento para solicitantes de asilo. Espero poder contarlo en breve.

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