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Javier Ruibarbo. Málaga, 1978, arquitecto de profesión, escritor por vocación y artista creo que por instinto. Crecí en las playas de Málaga. En el cole fui “el peor de la clase”. La frase “¿Javier, tu sabes lo que es la poesía?” me cambió la vida a los 9 años. Me formé como arquitecto en Granada, la Alhambra materia de estudio, el Albaycín como lección de vida. Desde allí comencé a publicar blogs y participar en pequeños acontecimientos literarios, escribiendo siempre con un amor incondicional a los detalles y al poder de la palabra escrita.

Después de unos años trabajando en Málaga, en los que desde lo más alto pude ver incharse la burbuja inmobiliaria y reventar sobre todos nosotros, dejé España en 2011 y me fui a vivir a Alemania.

Estudiante, mercader, lavaplatos, camarero, comisario de arte y artista mismo, escritor siempre y, por supuesto, arquitecto… en Alemania he hecho de todo y me ha pasado de todo. Lo más curioso quizá sea verme contratado como vigilante por una noche del mismisimo muro de Berlín –Yo, un niño de la guerra fría–; lo más sorprendente, verme felicitado por Daniel Libeskind e invitado a visitar la Universdad Leuphana de Lüneburg por un trabajo que había hecho para sobrellevar unos meses de paro. Quizá lo más importante sea entrar en 2013 el grupo GG3, Arts and Other Sustainabilities, con quienes trabajo desde hace años explorando la sostenibilidad a través del arte, montando exposiciones y exponiendo a veces mis propias obras, un trabajo que finalmente en 2016 recibió el premio a los espacios e iniciativas artísticas del Senado de Berlín.

Lo último ha sido descubrirme como arquitecto encargado de dirigir las obras de transformación de un palacio de ferias de arquitectura socialista de la antigua RDA en alojamiento de urgencia para 500 refugiados.

Mientras tanto sigo escribiendo, generalmente en castellano y a veces en Alemán, dando lecturas en público u oyendo yo mismo mis textos leídos por actores en esta lengua maravillosa y acompañados por música clásica.

Hoy vivo y trabajo en Leipzig y mientras tanto me levanto cada día a las 6 de la mañana para escribir y contaros todo esto antes de que el mundo despierte y de tener acudir a otros trabajos.

La literatura no es lo único por lo que me levanto a las seis, también lo hago por el surf, pero eso es solo en vacaciones o cuando la vida me deja volver junto al mar, en el que pienso todos lo días.

Imagen: lectura pública del blog Oficina de Latentes en la presentación de la revista cultural “Morph, revista para la divergencia y el espíritu a tiempo completo” en Leipzig, Alemania. Bastaría con poner “Morph” pero es que el subtítulo me hace mucha gracia.